Carta abierta a la gente de teatro por Luz Emilia Aguilar Zinser

La siguiente es una carta de Luz Emilia Aguilar Zinser, tomada del grupo Teatro Mexicano de FaceBook, de nuestro amigo Edgar Alvarez.

Queridos teatreros, me siento muy preocupada por el silencio de nuestra comunidad ante el exterminio abrumador, espeluznante que sucede en México, en especial contra jóvenes, en la vorágine de esta llamada “guerra contra el crimen organizado”. Me preocupa mucho que NO ESTEMOS TODOS ESTREMECIDOS ante este baño de sangre. Y me preocupa la nube de confusión respecto de los motivos de estas matanzas y la muy difusa linea que divide a los criminales de las autoridades. Es a éstas a quienes se les paga con dinero de los ciudadanos para impartir justicia. Felipe Calderón nos ha pedido un YA BASTA contra los criminales. Me duele el cinismo de ese YA BASTA, porque el ya basta no puede ser sino contra su ineficiencia. Me preocupa que el Presidente de la República, egresado de la Escuela Libre de Derecho, no comprenda lo inaceptable que es su llamado, el que en realidad es cínica negativa a reconocer su responsabilidad frente a las funciones básicas del Estado, del gobierno que él encabeza. Es una inaceptable auto victimización frente a SU GUERRA, que ha costado 40 mil muertos sin nombre y sin justicia. Me pregunto una y otra vez qué hay detrás de este presidente, de este gobierno que pasa impávido ante tanto muerto. Siquiera López Portillo lloró por sus errores y pidió perdón. Éstos no se inmutan ante las montañas de dolor de las que son responsables, cuando menos por omisión. El teatro, donde las emociones, los valores, la consciencia tienen tanto peso no puede guardar silencio ahora. Tenemos que unir nuestras voces y decir hasta el cansancio y más allá: NO MÁS SANGRE. No se trata de que todas las obras aborden el tema, pero creo que definitivamente TODOS LOS QUE RECONOCEMOS EL VALOR DEL TEATRO COMO CAMINO DE CONOCIMIENTO DE LO HUMANO debemos encontrar alguna forma de decir NO MAS SANGRE cada vez que nos sea posible. De exigir el nombre de los asesinados y que los criminales sean encarcelados.

Horizontes Imaginarios
El teatro en la era del exterminio
Luz Emilia Aguilar Zinser

Ahora que la descomposición en México se recrudece, que aumenta sin cesar la cifra de desaparecidos, torturados, ejecutados ¿qué papel está jugando el teatro mexicano? El teatro tiene el poder de representar realidades, de crear ficciones, las que bien afirman un orden, refuerzan prejuicios y estereotipos, formas de imponer el poder, o bien cuestionan la realidad y le abren otros horizontes.

Hace unos días participé en un homenaje a Héctor Mendoza en la UNAM. En un juego imaginario le pregunté qué recinto teatral le gustaría que llevara su nombre. Al salir de esa ceremonia y en los días siguientes he lamentado haber formulado esa pregunta –que ante la realidad que vivimos resulta cuando menos banal—, y no otra directamente lanzada a los vivos. Lo que debí preguntar es qué podemos hacer hoy desde el teatro para enfrentar la grave, extrema emergencia nacional en que nos encontramos. Esta degradación generalizada tiene que ver con la indiferencia ante el dolor de los semejantes, con la esquizofrenia entre lo que dicen y hacen los gobernantes y su incapacidad para asumir en lo elemental sus deberes, tiene que ver con el adormecimiento de la población ante los peligros que la acechan.

Si los gobernantes han sido incapaces de registrar siquiera los nombres de los miles y miles de muertos ¿cómo lograr que encuentren a los culpables de los crímenes y los castiguen? Brindar seguridad a los ciudadanos es una de las razones elementales que justifican la existencia de los gobiernos. La insensatez que atraviesa el país y el teatro tiene que ver con la desarticulación de las respuestas sociales, con la bruma que cubre el tránsito entre causas y efectos, con la podredumbre de nuestros referentes éticos y la extrema degradación de la política y los políticos.

En las varias conversaciones que tuve con Héctor Mendoza me dijo de distintas maneras que el teatro para él era un camino de conocimiento ¿por qué una de las más grandes ausencias en nuestro teatro es la lucidez? Un signo de esta falta de lucidez lo da el silencio de la mayoría de los teatreros ahora, la abundancia de propuestas difusas, banales que pueblan la cartelera, en la que encontramos sólo como excepciones puestas en escena que dialogan con la realidad en que vivimos. Otro signo de la falta de lucidez es la evidente desarticulación de la cadena desde la educación artística en los niños y jóvenes, hasta la gestión de los proyectos teatrales y la llegada al público de las puestas en escena. En este proceso son variadas y antiguas las condiciones de inequidad y el silencio ante los abusos y las incongruencias. Las conquistas para el mejor funcionamiento del teatro se pierden en la discontinuidad que imponen los relevos de los funcionarios cada período y la ausencia de una política cultural de estado, fortalecida por la participación ciudadana. Es común el reclamo de mayores recursos para la educación, la cultura y el arte ¿pero qué educación, qué cultura, qué arte? Ningún recurso podrá funcionar si no se invierte con rigor y claridad de objetivos, en busca de la revolución educativa y cultural que exige la crisis en la que nos encontramos. El reclamo de la comunidad teatral de justicia, equidad en el país, si se da, será más eficiente y contundente en la medida en que la propia comunidad vaya conquistando esas condiciones para el desempeño de su trabajo.

El terror es campo fértil para el autoritarismo ¿como salir de esta encrucijada si no fortaleciendo el poder de los ciudadanos, nuestra participación para reclamar nuestros derechos? Como personas dedicadas al teatro, como ciudadanos nos estamos tardando para exigir el cumplimiento de ese derecho esencial, primario a la vida, a la seguridad, a la dignidad que en México hemos perdido con signos cada vez más inhumanos, cruentos, delirantes, absolutamente inaceptables. ¿Cuántos muertos, cuántas aberraciones más han de venir para que de todos los escenarios del país se escuche un rotundo y eficiente NO MAS SANGRE, no más complicidades, no más impunidad? Los criminales merecen el más enérgico repudio, pero es a las autoridades a quienes toca, por sentido común, exigirles justicia, porque es a ellas a quienes pagamos para que cumplan con ello.

Luz Emilia Aguilar Zinser

Un comentario en “Carta abierta a la gente de teatro por Luz Emilia Aguilar Zinser

  1. Una muestra de teatro universitario ya era necesaria.
    Es la primera y hubo contratiempos pero a pesar de ello creo que todos los involucrados hicieron un gran trabajo y eso demuestra voluntad y ganas de hacer las cosas, por ello los errores de coordinación o lo que haya sido quedaron a un lado dejando lo más importante a la vista… El trabajo de cada uno de los grupos participantes. A eso íbamos qué no? A ver teatro.
    Este evento nos sirvió de mucho a las personas involucradas en el teatro, por lo menos a mí me dio una esperanza… Si hay gente interesada en nuestro arte, más de la que pensaba.
    Creo que si debe haber una evaluación porque si no de qué sirve el esfuerzo si no vemos nuestros errores, las cosas que pueden mejorar nuestro montaje, no verlo con el afan chingativo, sino el de un refuerzo a nuestro trabajo y al de nuestros compañeros.
    En verdad, todavía estamos en pañales. Hay mucho que hacer por esto que nos apasiona.
    También debemos reconocer que los estudiantes no son actores profesionales, solo van a una clase de arte, su campo laboral es otro muy distinto, son ingenieros, licenciados, arquitectos, etc. Eso no les quita las ganas que tienen por hacer las cosas bien. Tal vez no saben de teatro(Y hablo de TODO lo que conlleva a hacer teatro), solo lo que los maestros les puedan enseñar y no sé si realmente les interese saber más pero pienso en que cada maestro debe preocuparse más por los intereses de sus alumnos con el teatro que por ser EL DIRECTOR.
    Lo que vimos en la muestra realmente mueve a los universitarios? En eso estan pensando?
    Animemos a los alumnos a ver teatro, otro teatro, creo que si tienen criterio propio como para saber que les gusta y que no. A qué hay que temerle?
    Chicos… También los maestros se equivocan. Por qué no cuestionar al maestro? El teato es como cualquier otra materia de su programa educativo. Tiene teoría y práctica, nuevas y viejas. Todas nos enseñan algo. Pero también aquí hay tendencias. Hay que conocerlas por encimita de perdis.

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