Las últimas serán las primeras

Nos encaminamos a las últimas dos funciones programadas en esta breve “temporada” de Para matar… el tiempo y, luego de 7 funciones (5 que cuentan), 3 sábados y muchos buenos comentarios, estamos listos para terminar este pequeño ejercicio y prepararnos para retomar la escena en Junio, cuando daremos unas cuantas funciones mas.

Nos ha faltado difusión y por lo tanto público, pero no es extraño carecer de teatros llenos en Cd. Obregón, aún cuando el Auditorio de Casa de la Cultura tiene solamente 106 plazas. Nos enfrentamos a un público reacio, acostumbrado a la no continuidad. No se piensa en el teatro como en el cine porque no hay una cartelera fija y, lo mas importante, que no hay órganos de difusión accesibles fuera de la web, donde CajemeCultural.com es (o sería) de lo poco que tenemos, pero dados los últimos ataques ciberneticos y un servidor que probó ser inutil al final, se encuentra por el momento en pausa.

La apatía la sufrimos todos. Cuando no es un evento institucional o los potenciales asistentes no tienen un “estímulo” directo para asistir, simplemente no habrá mucho público si no se ha gastado una buena cantidad de dinero en publicidad; claro ejemplo de esto son los estudiantes, que como regla general no asistirán a un evento a menos que se les exija o se les prometa algo a cambio. Mis reservas con este tipo de “estímulo” no son secretas, y al mismo tiempo no son enteramente realistas. Me encantaría que vivieramos en un lugar donde la gente busca el teatro como el cine o la música. Excluyendo los complejos cinematográficos, otras areas, en particular la música, enfrentan la disyuntiva de atraer público utilizando el viejo truco de la imitación. No por nada los tributos se han vuelto moda y norma, y aunque recientemente ha habido una reducción de estos tributos a los consagrados, esto apunta a otro problema, puede deberse a que la gente se cansó. Aunado a esto, hay que aceptar que de cada cinco tributos, tres eran mediocres, uno pasable y el otro bueno.

Pero los músicos tienen que atraer gente de alguna manera y muchas veces, el camino mas fácil puede ser también fuente de dolores de cabeza. Concentrarse en el cover, en el repertorio que “funciona”, en lo que la gente pide, ha provocado desde hace años que no se pueda distinguir una banda de la otra; si acaso, lo único que distingue a los grupos además de los rostros de sus integrantes, es la calidad de su interpretación. De ahí en fuera, todos parecen tocar lo mismo, en el mismo orden y con el mismo efecto.

Innovar, o en la mayoría de los casos, programar musica diferente es causa de conflictos con los pocos lugares que admiten grupos y, a la hora de amenizar fiestas, provoca el descontento de la gente cuando no se toca la canción “clásica” o se toca algo que no todo mundo conoce. Si todas las fiestas parecen iguales es porque usted ha venido escuchando las mismas canciones durante los últimos 15 años. Tanto “clásico” (Carnaval, No rompas mas, Timbiriche, YMCA, etc,.) ocupa la mayor parte de la noche.

Pero a eso están acostumbrados el público y el dueño del espacio. Los grupos que tocan música original se tienen que conformar con las “tocadas” y los festivales. Hay tanto talento musical en Obregón que da tristeza ver como es desperdiciado tocando música trillada, sin personalidad. Siempre me ha parecido así. ¿Para que se programan grupos para que toquen canciones que bien podría poner un DJ?

Una utopía: En una noche de fin de semana, un grupo es contratado o consigue tocar en un lugar en el que la música de moda se programa por un DJ entre tandas. Los músicos utilizan su tiempo para tocar sus propias composiciones y los covers que les gustan o los identifica como grupo. Esto es, cada grupo tendría personalidad propia, estilo propio. Esto se traduciría en seguidores cada vez mas numerosos y en una rotación justa de grupos en los lugares que lo permitieran.

Hace algunos años hicimos un experimento gracias a la confianza de un empresario local y, por tres meses, abrimos un bar rock que daba servicio de Jueves a Sábado, dando espacio a tres grupos cada noche, dos invitados y el grupo de la casa (Bola Negra, del cual era yo el baterista). Los grupos estaban felices de tener un lugar y, tomando en cuenta que no teníamos dinero para comprar publicidad, hubo una afluencia decente de gente. Sin embargo, era muy triste ver como los fans de los grupos que se presentaban no querían pagar un ridiculamente barato cover por entrar a apoyar a su grupo. Decían cosas como “Para eso mejor me espero a que hagan una tocada”, “en la colonia los veo gratis” o, “Con eso mejor cooperamos para comprar cheve” y así.

Nuestras expresiones no avanzan por muchas cosas, pero una de las peores es la inevitable apatía de la gente para apoyar a sus artistas locales. Claro, cuando viene alguien de fuera, sobre todo si es alguien que ha salido en televisión, llenan cualquier lugar.

Asistir a ver al talento local es mal visto, válgame la redundancia, pues no es “famoso” y pagar, un privilegio, es algo descabellado. Y aunque hay excepciones, la gente busca solo lo que ya conoce, y por esto, los artistas se dedican a refritear lo que saben que la gente reconocerá de inmediato.

En otros casos, en el teatro por ejemplo, no es poco común encontrar que los grupos escolares le dedican tiempo y esfuerzo solo a obras o trabajos que ya han visto, que pueden copiar con facilidad (un arma de doble filo) o que repiten hasta el cansancio temas o tramas que ni ellos mismos estarían dispuestos a soportar como público. Ejemplo; los dramas sobre valores o adicciones. Suele ser fácil caer en esta trampa. La sutileza es poco valorada.

Y bueno, volviendo a nuestra obra, por supuesto nuestra intención es que la vea la mayor cantidad de gente posible. La cosa no acaba aquí, tenemos planes para seguirla representando en otros lugares, incluso en otras ciudades, pero queremos que nuestra gente la conozca, que vean que se hace otro tipo de teatro en la ciudad, que no estamos necesariamente limitados a un par de géneros, que hay opciones de esparcimiento.

La ignauración del Foro de la Petaka, un segundo intento por parte de esta compañía, que ya tuvo un foro por la Nainari hace algunos años, es una buena señal. Claro, llegar al modelo argentino en el que en determinada ciudad hay teatros como aquí hay oxxos (exagero un poco pero casi casi) está dificl, pero es un buen comienzo. Con un par de foros mas ya se podría hablar de una red o, por lo menos, dado que tenemos tantos problemas de actitud entre teatreros, hablar de continuidad.

El auditorio de Casa de la Cultura es un muy buen espacio que tiene la desventaja de una ubicación poco agraciada. El proyecto de bajar la Prolongación Guerrero a lo que ahora es el canal, para convertir el circuito de la laguna en un gran caminador da esperanza de que los edificios de Casa de la Cultura y el Instituto del Deporte dejen el anonimato que parece prevalecer (de verdad, muchisimos cajemenses ignoran que existe la Casa de la Cultura). Solo faltaría que las rutas de camiones pasen también por aqui y que a la gente no le de flojera hacer el trayecto.

Nota aparte: Visité la recién develada versión google maps de Cajeme y fue gracioso y frustrante ver que la Casa de la Cultura no es visible desde ningún punto desde la Laguna Nainari. Definitivo, pensé, muy mala ubicación… y bueno, también nos falta una remodelada. El edificio está bastante lastimado y tiene poca presencia. Pero vienen cosas buenas con la tercer etapa de la remodelación. Ya se enterarán.

Pues bien, la difusión que tanto nos ocupa ha sido siempre motivo de controversia. Se dice que si quieres a diez personas en tu evento tienes que invitar a doscientas. ¿De plano? Me confieso confundido. Esperaba, por ejemplo, que los estudiantes de la Licenciatura de Gestión y Desarrollo de las Artes estuvieran aquí, en las funciones de Para matar… el tiempo, pues a final de cuentas esto es a lo que se van a dedicar y estar bien empapados de todo lo que se hace en la ciudad debería ser algo importante para ellos, pero han brillado por su ausencia.

Conocimiento de la temporada tienen. Dudo que lo económico sea un factor, el boleto para estudiantes cuesta $25.00 y muchos sabían que por ser LGDA’s tenían descuento extra para grupos o estudiantes de arte. Entonces, ¿es falta de interés? ¿Falta de tiempo? ¿De plano necesitan un incentivo? ¿Una recomendación? Lo ignoro. Aunque he hablado con algunos amigos en la carrera y me han dicho cosas preocupantes, no pensé que su inasistencia sería tan absoluta. Pensando en la apatía general del obregonense, la que realmente me sorprende es la de quienes están estudiando una carrera sobre gestión y desarrollo de las artes. Entre los ausentes incluso van algunos amigos.

Por ahí escuche que a maestros de la carrera les preguntaban si valía la pena ir a ver la obra; por otro lado me pasaron el chisme de una muchachita que atacó, no la obra (al parecer ni siquiera la ha visto) sino la reseña que hizo Tere Padrón de la misma; en ambos casos lo que preocupa es la tendencia a no tener iniciativa ni opinión propia, y en una carrera de ese tamaño e importancia, esas son dos cualidades que no deberían tener cabida.

Y no me hago ilusiones. De sobra sé en donde se origina el problema. Y no es mi mala reputación sino quienes la inventaron. En Obregón solo hay dos personas a quienes alguna vez les quedé horriblemente mal en esto del teatro, y una de ellas está en este momento trabajando en la Compañía de Teatro de Cajeme. Todo lo demás son habladurías. Y en esta ciudad donde los chismes de lavadero y la lucha de egos parece ser la norma, me da una infinita hueva tener que sortear las hipocresías para mantener la cara de funcionario.

En una discusión con mi esposa que no tiene nada que ver con esto (excepto por su moraleja) hablabamos sobre las virtudes de la paciencia contra la honestidad. Y mientras que yo era partidario de la paciencia y la integridad, ella me hizo ver que gritar no está mal de vez en cuando, porque guardarselo todo provoca envenenamiento y, a veces, hace la diferencia entre la claridad del asunto o su perpetuo ciclo vicioso.

Pero no será hoy.

Aclaro que aunque hablé un rato sobre los LGDA, esto no es solo sobre ellos. La apatía, la desconfianza y la indiferencia son cosa de todos los días en nuestra querida ciudad y se da en todos los sectores. Lo sufren tanto los músicos como los pintores y los teatreros… quienes parecen tener una fiesta suave son los danzantes. Y bueno, desde hace años Sonora se ha estado posicionando como una potencia nacional en el area dancística, así que lo que se está haciendo aquí es reflejo de ello.

Sigue el teatro. Hay que romper con estos vicios. Hay que ser mejores que esto. Me rehuso a caer en provocaciones y, sobre todo, me rehuso a pensar que la mediocridad puede mas que el esfuerzo.

Nos quedan dos funciones por esta ocasión; y en esto como en lo demás, las últimas serán las primeras.

Abrazos
Rafa Mtz.

Nota: Hay una anecdota recién desenterrada en Fantasmas de Arena, dediquenle unos minutos si gustan.

2 comentarios en “Las últimas serán las primeras

  1. La responsabilidad es compartida, entre el publico ausente, el gobierno, las instituciones, hasta llegar al propio “artista” y sus propuestas.
    Es en los tiempos difíciles cuando se pone a prueba la inventiva, la creatividad, la pasión y la vocación de quien genera un producto que no entra en la canasta básica.
    preguntarse porque la gente no va al teatro, no sirve de nada si solo queda en lamentaciones, mejor pregunta seria que puedo hacer para llevar a la gente al teatro, y una vez ahí que puedo hacer para conquistarlo y después que puedo hacer para “educarlo”.
    tal vez el problema es que le damos al publico lo que nosotros creemos que necesita, cuando en realidad es solo nuestra propia nece(si)dad, pero claro “el publico no sabe lo que quiere” habría que preguntarle, advertencia: la respuesta puede no ser de su completo agrado.
    en cuanto al carente órgano de difusión, existen muchos medios, formas y mecanismos para hacerlo, sin depender de la “buena voluntad” de otros, sean ustedes ese ORGANO que necesita su ciudad, a veces requiere corazón, otras un poco de cerebro, la mayoría de las veces estomago, que necesita Obregón?

  2. Totalmente de acuerdo mi estimado. Definitivamente se necesita un cambio tanto de enfoque como de percepción en materia de artes, sobre todo para el teatro, que es tan poco difunidido en nuestra ciudad. Igual habrá que ir a ellos en vez de que ellos vengan a nosotros.. en fin, mucho queda por hacer, asi que manos a la obra !
    Iré a verlos a la función de este Sabado, un saludo a todo el equipo de artistas.

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